Pero, ¿qué diferencia hay?
Si de la conciencia no nos podemos librar.
Esa guía innata y leal, que vos bien sabés
no siempre podemos respetar,
no siempre podemos.
Y hoy debe ser la tuya mi peor enemiga
la que te echa la culpa
por no saber aguantar tus ganas y las mías.

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